El error de Gregorio Briseño fue haber bajado del muro de Facebook su fotografía.
Esta acción, que él
asegura haber hecho por miedo e ingenuidad, lo puso en la mira de la
Policía Ministerial de Morelos, que presionada por resolver el secuestro
y asesinato de una familia capitalina, encontró en él a uno de sus
principales sospechosos.
Los agentes lo
detuvieron el 31 de julio en Oaxtepec y lo pusieron a disposición de la
Juez de Control y Juicios Orales, de la Ciudad de Cuautla, Nancy
Aguilar, quien determinó el 5 de agosto dejarlo en libertad al
considerar que no había pruebas que lo inculparan.
Sin embargo, señaló
Briseño en entrevista, en lugar de que la Procuraduría General de
Justicia de Morelos reconociera su error, decidió interponer el 8 de
agosto un recurso de apelación, en la que añadió la declaración de una
menor de edad -quien sobrevivió al plagio-, en la que ella asegura
haberlo visto a él antes de que fuera separada de sus familiares y de
que éstos desaparecieran.
"No sabemos por qué dice
eso, creemos que la Policía presionó a la familia y la familia a la
menor para que ella escribiera tal cosa", indicó.
El resultado de la
apelación no lo conoce, pero Briseño dijo sentir temor de que el
tribunal que está revisando el caso pueda girar una orden de aprehensión
en su contra y vuelva a ser detenido.
El 6 de julio, un grupo
de familiares del Distrito Federal, conformado por siete adultos y seis
menores, viajaron a Oaxtepec para ver un predio que pretendían adquirir;
sin embargo, los mayores desaparecieron y los infantes fueron traslados
a Puebla, en donde fueron abandonados.
En el caso de Briseño,
aseguró Óscar Moha, coordinador de la ONG A Favor de la Libertad, la
investigación ministerial estuvo basada exclusivamente en una revisión
de las páginas de Facebook de las personas que rentaban casas en la zona
donde se registró la desaparición.
"Buscaron quiénes
rentaban casas, escogieron cuatro sospechosos y se fueron contra Briseño
porque bajó su foto del perfil, ese fue el argumento de la agente del
MP ante la juez", aseguró el activista.
La liberación de
Briseño, añadió, se dio porque el retrato hablado que se elaboró del
delincuente por el que se le quiere hacer pasar, no coincide en absoluto
con su fisonomía, pues se trata de un hombre de cara redonda, bigote
tupido y cabello chino, en cambio él es de bigote ralo y lacio .
Briseño presentó el 24
de octubre una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos
(CNDH) por las violaciones que ha sufrido y pidió la intervención de
este organismo para que no se le utilice como chivo expiatorio.
"Yo no soy culpable de
nada, jamás en mi vida he tenido ningún problema de ninguna índole, no
tomo, no fumo, soy gente sana, no conozco a las personas que
secuestraron", aseguró.


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